miércoles, 18 de enero de 2012

Capítulo 8

Peter se levantó y fue a ver la puerta, no había nadie, pero si un sobre en el suelo. Entró y abrió el sobre, este contenía una dirección. Luego cerró el sobre y lo dejó sobre la mesa. Era bastante curioso porque alguien pondría una dirección sin nada más.

En fin, Peter salió y caminó por la cuidad, almorzó en un restaurante, todo como un día normal. De repente, leyendo en la biblioteca sintió un escalofrío en su espalda y una mirada penetrante, trató de evitar girar, pero lo hizo de todas formas y vio a un hombre de ojos verdes. Luego a su mente llegó un pensamiento ajeno al suyo que le dijo: "hola Peter, a las 9 de la noche en ya sabes donde; te estaremos esperando"

Luego Peter pestañeó y este hombre había desaparecido; decidió ir a su depto a reflexionar y descansar. De camino a casa sintió de nuevo un escalofrío, pero esta vez una mirada le quemaba el cuello, se giró y quedó petrificado, una mujer alta, de pelo castaño; pero lo más extraño era que sus ojos tenían un resplandor rojo. Se dio cuenta de inmediato que no era "amigo".

Aceleró el pasó y fue a algún lugar abierto, como una pequeña plaza que había, pero cuando llegó esa mujer estaba al otro lado de la plaza, asustado. Esa mujer se acercó a él y lo único que pensó fue es correr, pero sus pies no se movían, luego extendió su mano y de la nada le lanzó fuego quemándole la cara, esta grita de dolor y con lo tocarlo lo mandó a volar. Aprovechó esto y salió huyendo.

Luego pudo llegar a su hogar sin que le siguieran, feliz y tranquilo se sentó en su sofá.

No pasaron unos minutos hasta que sintió una ráfaga de viento de color rojo que lo rodió y le habló directamente a su cerebro: "te he visto jugar, ustedes los humanos son graciosos, pero en fin, te tengo un trabajito; dile a tus amiguitos semidioses esto: Με τον Όλυμπο, το μεσημέρι κατά το θερινό ηλιοστάσιο, θα συναντηθεί με τους στρατιώτες.(En el monte Olimpo, a mediodía, en el solsticio de Verano, se reunirán los soldados.)"

Después de escuchar esto el Dios se fue y vio la hora, se dio cuenta que ya debía irse.