sábado, 2 de abril de 2011

Capítulo 4

Ya llevaba días estudiando la información que había recolectado, cuando iba a trabajar aprovechaba en el poco tiempo libre que tenía de recolectar más, cada vez este tema le interesaba más y aprendía más.

Ya de noche leyó una historia que se relacionaba con estos seres, pero era diferente en sí a las demás, contaba lo siguiente: soy Joseph, un científico que trabaja en los bosques de china observando ala fauna local y un día me sucedió algo que no sabría explicar muy bien, pero haré el intento. Estaba en el bosque, como alrededor de las 3 de la tarde cuando una brisa cálida sacude al bosque, una muy inusual, ya que estábamos recién entrando al invierno, una luz rojiza pareció descender en medio del bosque, un escalofrío recorrió mi cuerpo y una angustia se tomó mi alma, a duras penas me intente acercar a ese ext

raño objeto brillante y tomé cierta distancia de este, cuando lo vi su luz era muy intensa así que decidí ponerme mis lentes de sol para verlo mejor y funcionó, lo que vi era una luz, solo luz, que flotaba y a sus pies toda la vida florecía, de repente ese objeto empezó a hacerse más pequeño y un pequeño sacudón en la tierra me hizo perder un poco el equilibrio y cuando me volví a parar vi que en vez de una luz, había una persona p

arada, de cabello blanco, test blanca y ojos rojos, era como nieve con forma de persona, vestía un tipo de túnica blanca, lo seguí contemplando hasta que me miró y me paralicé, sentí un terror inmenso pero de repente todos los músculos de mi cuerpo se relajaron y caí de espaldas al suelo, este ser se acercaba a mí y puso su mano sobre m

í cabeza, sentí como algo recorría todo mi cuerpo y me hacía sentir muy bien, la retiró y llegó a mi mente un pensamiento que me dijo:”ocupa bien mi regalo….humano”, después de eso me desmayé. Desperté, miré i reloj y había pasado alrededor de 10 minutos. Pasaron días y me sentía diferente, me sentía como más rápido y fuerte que lo usual, un día estaba sentado en mi cama y quería ver televisión y el control remoto de este estaba lejos de mí, pensé, como me gustaría que solo con pensarlo pudiera estar en mi mano y vi que el control se movió un poco, me pareció extraño y como científico tenía que averiguar que pasaba y pensé muchas veces el pensamiento anterior y el control prácticamente voló hacia mi mano, fue algo increíble. Intente repetir esa experiencia y resultó, me pareció magnífico.

La historia terminaba ahí, me pareció sorprendente, al parecer estos seres que hemos llamado en el pasado, dioses, pueden entregar este tipo de dones a humanos. Pero algo me pareció extraño, si alguien como él y probablemente mucha más gente le había sucedido lo mismo, por qué no había noticias de estas personas.

Al otro día en su trabajo investigó a este hombre y descubrió que había muerto, su casa había sido quemada de una forma tal que todo se redujo a cenizas, fue un fuego demasiado caliente y muy extraño, además pudo averiguar que había muerto unas semanas después de que escribiera esto en su página web, le pareció extraño pero encajaba con las muertes horribles e inexplicables que hacía “él”.

Ya en la noche se fue a dormir, en su sueño sintió un resplandor rojo que le inspiró un miedo gigantesco y supo que era “él”, se arrodilló y escucho una voz:” hola Peter….tanto tiempo no?....mira, necesito que investigues más nombres-dice esta voz que se mueve por los rincones de la mente de Peter- pero antes de dártelos puedo ver en tus recuerdos que has estado investigando sobré mí…..mmm….te daré una pista…tu cultura está plagada de dioses, verdad?...bueno, si hay tantas coincidencias ¿no será que son reales?…tu deberías sentirte agradecido miserable humano por estar en presencia de un dios”

Pudo detectar algo de ira en esa voz intimidantemente indiferente.

Bueno, ya que me has servido hasta ahora te recompensaré con algo, espero que te guste Peter, y cuando lo descubras entenderás que le pasó a los otros…”

Se despertó y sintió de repente una fuerte corriente de energía que recorría su cuerpo, algo que lo hizo temblar pero a la vez lo hizo ponerse muy feliz, cesó y cayó en un profundo sueño.

Al despertar ya por la mañana de un día domingo se sintió cansado, pero a la vez muy emocionado, era como si cada célula de su cuerpo tuviera ganas de moverse, se paró e hizo lo que hacia todos los días por la mañana, bañarse, vestirse y desayunar. Mientras comía una idea golpeó se mente, recordó al hombre de los bosques de China.

¡Él, Peter, había recibido el regalo de un Dios!

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